Santiago de Compostela, 6 de abril de 2026. Galicia cerró el mes de marzo con un total de 203.557 afiliados al RETA, lo que supone un descenso de 196 autónomos respecto al mes anterior. Más allá de esta ligera caída, los datos evidencian una tendencia estructural clara: el debilitamiento progresivo de los sectores tradicionales, con especial impacto en el comercio.
En concreto, el comercio gallego perdió 154 afiliados en marzo, situándose en (38.342) autónomos, lo que equivale a un ritmo medio de cinco cierres diarios a lo largo del mes. Por su parte, el transporte también continúa en retroceso, con 32 autónomos menos (11.280 en total). A estos descensos se suman las actividades sanitarias y de servicios sociales, que pierden 12 afiliados (8.014), y la industria manufacturera, con 6 autónomos menos (12.067).
Frente a este comportamiento negativo de los sectores tradicionales, Galicia consolida un cambio de modelo hacia actividades más cualificadas y de mayor valor añadido. El crecimiento del último mes se concentra principalmente en la hostelería, que suma 66 afiliados (20.900) en total, así como en las actividades profesionales, científicas y técnicas, que incorporan 12 nuevos autónomos (18.042). La construcción mantiene también una evolución positiva, con 11 afiliados más (26.461), y la educación crece en 5 autónomos (7.191).
Esta evolución refleja una transformación estructural del trabajo autónomo en Galicia: las actividades vinculadas al conocimiento y los servicios profesionales ganan peso, mientras los sectores tradicionales pierden protagonismo de forma progresiva.
A nivel nacional, el mes de marzo ha cerrado con un comportamiento positivo en la afiliación al RETA, alcanzando los 3.425.882 autónomos, lo que supone un incremento de 6.009 afiliados en el último mes y más de 42.900 activos respecto a marzo de 2025.
Este contraste entre la evolución nacional y la situación en Galicia pone de manifiesto un problema estructural cada vez más evidente: la falta de relevo generacional en los sectores tradicionales. El envejecimiento del colectivo y la escasa incorporación de jóvenes autónomos están provocando una pérdida progresiva de actividad, especialmente en el comercio.
Para Eduardo Abad, presidente de UPTA, “la realidad del trabajo autónomo en Galicia está cambiando: cada vez hay más profesionales altamente cualificados apostando por el autoempleo. Esta transformación refleja talento, innovación y nuevas formas de trabajar. Estamos ante la consolidación de un modelo de trabajo autónomo más especializado y con mayor valor añadido. Sin embargo, este cambio también pone de relieve los problemas estructurales de los sectores tradicionales en Galicia, donde la falta de relevo generacional amenaza su continuidad”.
En definitiva, Galicia avanza hacia un modelo de trabajo autónomo más cualificado, pero el declive del comercio con cinco cierres diarios en marzo evidencia la urgencia de actuar para frenar la desaparición de uno de los pilares históricos del tejido económico gallego.