La incorporación femenina en el trabajo por cuenta propia desde los últimos 5 años ha sido muy
significativa, desde el 2019 se han incorporado al RETA 73.092 mujeres, sumando actualmente un total de
1.226.607 mujeres, un 13,4% más que en el año 2014. Cada vez vemos a más mujeres formar parte de
profesiones tradicionalmente masculinizadas o emprendiendo más proyectos por cuenta propia en todos
los sectores. Sin embargo, la mujer actualmente tan solo representa el 36,7% de las personas afiliadas al
RETA.
La brecha de género en el desarrollo de la actividad de la mujer autónoma es evidente, en primer lugar,
por la desigualdad en los tiempos de trabajo. La media de horas que trabaja la mujer autónoma está en
13,5h diarias, mientras que la media del hombre se sitúa en 11,6h. Por otro lado, la brecha está presente
de la misma manera en la remuneración económica, teniendo la mujer, de media, una remuneración neta
anual de 12.500€, lo que supone 3.500€ anuales menos que el trabajador autónomo con 16.000€ de
media de remuneración neta anual. A mayor tiempo de trabajo, la mujer autónoma obtiene menor
rentabilidad.
La brecha de género es también una realidad si ponemos el foco en las pensiones de las trabajadoras
autónomas. La pensión media una mujer trabajadora autónoma es de 736,25€, mientras que la del
hombre es de 1002,55€. Por otro lado, la pensión media de jubilación de un trabajador autónomo es de
1.070,75€, mientras que la de la mujer es de 801,43€, un 25% menos que los hombres.
A pesar de la realidad de los datos, debemos poner en valor que la tendencia del acceso al mercado del
trabajo autónomo femenino se produce en actividades de alta cualificación (Investigación, Formación,
Actividades Científicas y Sanitarias), frente a los sectores tradicionales del Comercio y la Hostelería, donde
podemos encontrar un número inferior de varones con la misma cualificación.
Debemos destacar a su vez, el papel clave de la mujer en el entorno rural. Según el último estudio de UPTA
“Mujeres trabajadoras autónomas en el ámbito rural”, 1 de cada 3 personas que emprenden en el ámbito
rural en España, son mujeres. El papel de éstas es clave para el desarrollo económico y garantizar la
supervivencia de estas poblaciones.
Ser mujer y autónoma en nuestro país es una tarea casi heroica, tanto por las dificultades que tiene el
colectivo para desarrollar su actividad económica, como por la casuística añadida de los roles tradicionales
de género, que impiden una verdadera corresponsabilidad familiar y social. Por ello, es imprescindible
seguir avanzando para conseguir y desarrollar políticas de igualdad real en todos los sectores de nuestra
sociedad.
Eduardo Abad, presidente de UPTA, “el Día Internacional de la Mujer es una fecha de suma importancia
en la lucha por la igualdad de género, una fecha para reflexionar sobre todos los avances conseguidos a lo
largo de los últimos años, pero también para reclamar cambios y recordar que aún las mujeres y niñas de
todo el mundo se enfrentan a barreras, discriminación y violencia solo por ser mujeres. Aún queda un
largo camino por recorrer en la lucha por la paridad real. Desde UPTA reafirmamos nuestro compromiso
para trabajar y construir un mundo en el que todas las personas, independientemente de su género,
tengan las mismas oportunidades.”